Cuentan que, tras los contínuos rechazos de ella, él, por fin, desesperado, le dijo:
-Por ser el dueño de tu corazón, haré lo que sea, pídeme lo que desees, pero dame una oportunidad.
A lo que ella le respondió:
-El día que sostengas el sol entre tus manos mi corazón será tuyo.

~ por Eder Barandiaran en Abril 18, 2008.
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