El susto de la derecha
Ya han pasado un par de semanas del 9M y podemos ver las cosas de una forma un poco menos desapasionada, y es que, la vorágine de la campaña electoral y, sobre todo, de la misma jornada de votaciones hace que, aquellos que la vivimos desde dentro, la sintamos de una forma especial, y, en ocasiones, nos haga perder la ecuanimidad.
Ahora, dos semanas después, insisto, con todos los resultados digeridos y ya en frío, se puede hacer una valoración más calmada y ajustada a lo que han sido los hechos. Y los hechos, se pongan como se pongan, es que la coalición formada por socialistas y cepemistas han rebasado la barrera de los 15.000 votos, dejando a Gregorio Escobar a las puertas de hacerse con el escaño de diputado por Melilla, a menos de 300 votos del PP.
La noche del 9 de marzo, cuando el recuento del escrutinio aún no estaba completado, hubo momentos que daban la representación para la Cámara Baja al PSOE, algo que, vistas las caras que tenían la cúpula popular esa noche, les debió hacer a los políticos de derechas de Melilla hacer sentir verdaderos escalofríos.
Nunca una victoria, la de la derecha, fue tan fría y tan triste. La sede popular estaba desierta y no hubo ninguna fiesta ni celebración. En contraste, los simpatizantes de centro izquierda celebraban la victoria, más que merecida, de Zapatero, y el hecho de haber reducido en menos de nueve meses la diferencia con la derecha en más de 3.600 votos.
Una heroicidad la del PSOE y CpM, máxime si tenemos en cuenta la campaña que ha realizado el PP, basada en mensajes de miedo, descalificación y haciendo uso (y abuso) de todos los medios institucionales y medios de comunicación afines para ahogar las propuestas de las formaciones progresistas coaligadas.
Porque, de hecho, si somos honestos, hay que reconocer que mientras que la campaña de socialistas y cepemistas ha pivotado en propuestas como la de crear una línea estratégica aérea a bajo coste entre Melilla y Málaga, la extensión de la bonificación del 50% de residente al AVE, la consolidación de los interinos de la Administración General del Estado… la campaña de la derecha (que ha recordado mucho a los tiempos más oscuros de Fraga) ha consistido en descalificar al adversario y en tratar de inculcar miedo a los melillenses. A día de hoy ¿alguien sería capaz de decirme una propuesta electoral del PP para Melilla? ¡Una sola!
No obstante, como no podía ser de otra forma, reconozco la victoria de los populares, revalidando los tres representantes a las Cortes Generales por la ciudad autónoma y les felicito. El pueblo ha hablado y lo que mandan los melillenses debe cumplirse.
Sin embargo, más allá del susto de la derecha, más allá de la noche que le descompuso el rostro al PP, la formación conservadora debería hacer una reflexión sobre cómo está actuando para que, en tan poco tiempo, lo que parecía un paseo militar (llegaron a decir que sacarían 20 puntos porcentuales de diferencia) halla estado a punto de convertirse en derrota y halla dejado a los bloques de derecha e izquierda en prácticamente empate técnico.
Mucho tienen que cambiar las cosas en la forma de ser y de actuar del partido de derechas si no quieren que este aviso de los ciudadanos se traduzca en la próxima cita con las urnas en el desalojo del PP del poder en el Palacio de la Asamblea. Esperemos que les sirva de lección de humildad, por el bien de todos los melillenses.
~ por Eder Barandiaran en Marzo 22, 2008.
Escrito en Cuaderno de Bitácora
Etiquetas: CpM, derecha, Eder Barandiaran, elecciones, izquierda, Melilla, PP, PSOE


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