El Alakrana libre, tras 47 días de infierno

•Noviembre 19, 2009 • Dejar un comentario

Alegría. Felicidad. No pueden ser otras las palabras que resuman la liberación, por fin, de los marineros del barco vasco.

Tras 47 días de infierno, en manos de piratas, el pesquero viaja a estas horas a hacia las Seychelles.

Me emocionaba esta mañana, hasta casi llenárseme de lágrimas los ojos, cuando escuchaba en los informativos matinales a las mujeres y familiares de los marineros liberados.

La pesadilla ya ha terminado. Bienvenidos compatriotas.

 

Una imagen simpática

•Noviembre 15, 2009 • Dejar un comentario

No es que un servidor sea muy futbolero, más bien nada futbolero, pero se tratan de unos dibujos cuando menos simpáticos que me ha hecho llegar un amigo.

 

 

 

 

El ‘follonero’ en Melilla

•Octubre 22, 2009 • 1 comentario

Jordi Evole ha estado con Melilla y la polémica ha llegado con él…

Que cada uno valore por sí mismo…

Cinco partes:

1 / el ‘follonero’ en Melilla:

2 / el ‘follonero’ en Melilla:

3 / el ‘follonero’ en Melilla:

4 / el ‘follonero’ en Melilla:

5 / el ‘follonero’ en Melilla:

El Día de la Conquista (Y III), por Enrique Delgado

•Septiembre 20, 2009 • Dejar un comentario

Melilla, 17 de septiembre de 1496. Diario de Ramírez de Madrid

- Hemos retenido los barcos durante casi un día para desembarcar por la noche y así evitar alertas que complicasen la situación. La flota estaba en posición y rumbo, pero lejos de la visual de la costa de Melilla. El tiempo se ha mantenido bien. Las noches de poniente son siempre frías en esta época del año.

- En la hora prima del 17 iniciamos la maniobra de desembarco. Las carabelas permanecen ancladas, pero con las embarcaciones de menor calado nos aproximamos al peñón rocoso y lo rodeamos a poniente y levante. Iniciamos el desembarco y asalto a La Alafía y subimos rápidamente hasta la explanada. Pero algo resulta
extraño, no hay nadie, todo está deshabitado y abandonado. Nadie guarnece nada. ¿Es esto conquistar?. Todo está muy oscuro pero hay un penetrante olor a madera quemada. Hay mucha ceniza y escombro. Avanzamos con dificultad pero sin resistencia.  Las naves se alinean en la costa, hasta treinta.

- Hemos tomado las posiciones elevadas y encendido hogueras. La oscuridad era absoluta. Hemos creado un perímetro de defensa y asegurado las dos zonas de desembarco, que se comunican entre sí por un estrecho pasadizo. El trasiego es constante, de hombres, de materiales. Las órdenes de mando resuenan por la silenciosa
bahía. Nadie puede penetrar en el perímetro sin encontrar la muerte.

- De vez en cuando se oye algún disparo de arcabuz. Serán los centinelas disparando a las sombras. No se ve a nadie pero nos sentimos observados y de repente, entre las ruinas de las casas de La Alafía, lo descubrimos. Debía ser el único lugareño que no había abandonado la villa vieja. Con 10 mosquetes apuntándole a la
cabeza.

-¡Es sorprendente esta tierra de Berbería, nunca hay lugar en donde no haya alguien observándolo todo sin hacer comentario alguno¡. Su sonrisa y el “Salam rrumis” que nos dedicó le sirvió de seguro de vida. Con dificultad
nos explica que todos se fueron de la ciudad, que el Rey de Fes tomó gran enojo por ello y ordenó retirar
la guardia, derrumbando antes lo poco que aun seguía en pie.

-Por eso la hemos hallado vacía. Él es un anciano. Lleva viviendo entre estos muros toda su vida y no quiere abandonarlos. Dice que no tiene nada que temer, ni de nosotros ni de nadie. Que sus días estarán cumplidos si esa es la voluntad de su Dios. Lo dejamos con nosotros. Prepara un té riquísimo.

Dibujo original del relato de la Conquista de Melilla (Casa Niebla).
Dibujo original del relato de la Conquista de Melilla (Casa Niebla).

Amanecida en Melilla

- El doble desembarco ha dado resultado, pero con la amanecida, el estado de la villa vieja resulta desolador. Todo está destruido. No han querido dejarnos nada útil. No tenemos siquiera un techo donde guarecernos. Fortificamos a toda prisa los derruidos muros y los “enmaderamientos de vigas trabadas” están resultando
mucho más necesarios de lo esperado.

- Melilla está rodeada de colinas que a estas horas están llenas de gente contemplando nuestras tareas. La verdad es que contemplar los más de 30 barcos en la costa, rodeando la ciudad y los 5.000 hombres trabajando a toda
prisa, debe resultarles un espectáculo impresionante.

- La 1ª línea de defensa permanece inmóvil y sin perder de vista a la gente que nos rodea. El redoble de tambores, que aprendimos de Almanzor (la paz sea con él) comunica a los lugareños nuestra presencia y hace saltar a los pájaros de los árboles. La artillería realiza una salva de disparos que atruena todo el contorno y parece aumentar su estruendo con las colinas circundantes y de repente, ya no hay nadie mirando.

- Pedro el esforzado contable de Medina Sidonia trabaja más que nadie, está en todos los lugares, dando órdenes y organizando los trabajos. Parece que ha calculado el coste de la fortificación de Melilla en 5 millones de maravedises. Tiene prisa por dejar todo consolidado y abandonar este lugar lo más rápido posible. Ya ha
nombrado alcaide y capitán de Melilla a Gómez Suárez…

- Hemos reducido el perímetro a habitar. No poblaremos el peñón rocoso. Que tiene buenas fortificaciones,
un castillo, amurallamiento y algunas casas. Nos quedaremos en La Alafía, aunque dejaremos vigías en La Roca para mantener la vista de los movimientos del enemigo.

- En apenas una semana han llegado las tropas del Rey de Fes, pero ya tenemos la ciudad muy fortificada.
Se instalan en los contornos más cercanos y nos hostilizan grandemente. Nos provocan los primeros heridos y muertos. Nosotros por nuestra parte barremos con nuestra artillería sus avanzadas y vemos como saltan
por los aires. No pueden acercarse demasiado. Más parece que están comprobando nuestra fuerza que intentando sacarnos de aquí. Muy mermada, la pequeña tropa de los fesíes decide abandonar Melilla.

- Estamos aquí. Todo está asegurado. La ciudad parece ahora recia. Tiene víveres, municiones y tropa suficiente para aguantar cualquier intento de asalto. En el último día del mes de septiembre embarcamos con rumbo a España, para dar la noticia de la conquista de esta tierra y de nuestra hazaña y también porque le tenemos
que devolver sus naves a Colón.

Lecturas: ‘El León Africano’, de Amin Maaluf. ‘Descripción de África’, de Juan León el Africano y la de igual título de Abu Obeid El Bekri. ‘Crónicas de una fortificación’, de Joaquín Rodríguez Puget. ‘El Secretario Real Francisco Ramírez de Madrid’, de Pedro Porras Arboledas.

El Faro de Melilla / 20 de septiembre de 2009 / Enrique Delgado

El Día de la Conquista (II), por Enrique Delgado

•Septiembre 19, 2009 • Dejar un comentario

- Yo, Abu Hassan ben Urtedi N’ Melil, último alcaide de Malila reuní a los consejeros y notables de la ciudad para comunicarles la noticia de que otro grupo de “rrumis” venidos de Castilla habían recorrido la villa y hecho muchas preguntas. Entre ellos había sido reconocido al Capitán Francisco Ramírez de Madrid “el artillero”, consejero de Los Reyes Cristianos, secretario del Rey Fernando, conquistador de Cambil, Alhabar, Málaga y Salobreña.

Los “rrumis” siempre creían pasar desapercibidos vistiendo las chilabas y hablando ese pulcro árabe de la Corte de Al-Andalus, pero aquí, en Malila, en donde siempre se ha hablado la lengua amazik, la lengua de los mazikes, resultaban perfectamente reconocibles. Además, siempre resultaba curiosa la presencia de los mudos junto al que hablaba árabe y actuaba de intérprete, e intentábamos adivinar cuantos mudos aparecerían en la siguiente visita.

Sin embargo, la presencia del “artillero” entre el grupo de ojeadores hizo que cundiese el desánimo entre la población… Todos conocían cómo había conseguido la rendición de Mahomad Lentin, alcaide de los castillos gemelos de Cambil y Alhabar, llevando hasta la misma base de las murallas su artillería.

La población se ha reunido en La Alafía comentando las noticias, extendiendo los rumores y esperando una declaración. La traición del año 900 de la hégira llenó de desesperación e impaciencia a todos, desde ese momento la gente empezó a abandonar la ciudad. Nadie preparaba las defensas del puerto o reforzaba las murallas, edificadas por Abderrahman III. Todos pensaban en irse y en poner a salvo sus pertenencias.Hasta las alfombras, los muebles, los libros sagrados y el minbar de la mezquita estaban siendo trasladados a la más segura de Lal-la Zarzut, en el monte de las higueras, que parecía más fácil de defender y desde el que tendríamos siempre a la vista a los castellanos y sus gentes.El Rey de Fes no nos prometió nada. Dijo que no podía guardar de modo permanente la costa y que aun así, los cristianos podían desembarcar en cualquier lugar y tomar al asalto la ciudad. Prometió dejar un destacamento de 30 hombres. Nada de esto pareció suficiente a los pobladores de Malila, que comenzó a abandonar la ciudad, derrumbando y prendiendo fuego a sus casas antes que dejar nada en manos de los cristianos. Durante muchas semanas las hogueras y los humos eran constantes. Nosotros decidimos arruinar los adarves de los muros y todos los parapetos de defensa. Todos nos refugiamos en los aduares y montes cercanos. Volvíamos a la ciudad por el día y la abandonábamos antes de la oración del Asr (3ª de las oraciones musulmanas).

Dibujo original del relato de la Conquista deMelilla (Casa Niebla).

Dibujo original del relato de la Conquista deMelilla (Casa Niebla).


Gibraltar, 10 de septiembre de 1496. Diario de Ramírez de Madrid

- Desde hace días tenemos todo preparado. Al final ese caprichoso de Colón se ha salido con la suya. Hemos conseguido las 10 carabelas y otras muchas naves, pero a costa de que Los Reyes no financien la expedición ni se hagan cargo de la ciudad que vamos a conquistar. Por lo menos hemos conseguido retrasar su 3er viaje a Las Indias.

Allí, delante de Los Reyes tuvo el valor de decir que harían falta más barcos para la conquista de Melilla que para proseguir “el descubrimiento de Las Indias”. ¡Y lo llama descubrimiento, ese embaucador genovés, cuando todos conocen dónde le vendieron los mapas! ¿O es que acaso no pudo engañar con esos mismos mapas al Rey Juan de Portugal? Pero la Reina Isabel no fue capaz de desairarle y sólo le hizo aceptar un retraso.

El viento de levante ha parado, si tenemos suerte con una semana de poniente estaremos a la vista de la costa y desembarcadero de Melilla. Los últimos informes que tenemos de allí son buenos. Parece que han desalojado la ciudad y sólo un pequeño destacamento la guarnece. Han cometido un gran error. Si renuncian a impedir nuestro desembarco, entonces habrán perdido Melilla para siempre. De todas formas poco podrán hacer. Con una sola descarga de nuestra artillería, cualquier intención de defensa quedará desaparecida. El sarraceno que defiende aquella costa, ya no es el que nos encontramos en la frontera de Al-Andalus.

El Faro de Melilla / 19 de septiembre de 2009 / Enrique Delgado

El Día de La Conquista (I), por Enrique Delgado

•Septiembre 18, 2009 • Dejar un comentario

- Me llamo Francisco Ramírez de Ramírez de Madrid, estoy al frente de la armada que va a conquistar Melilla. Son 10 carabelas y siete naves con un tren de artillería. Las hemos cargado con 5.000 infantes, un grupo de caballería y maestros para edificar. Llevamos harina, vino, tocinos y aceite. Artillería, lanzas, ballestas, espingardas, otras armas y toda clase de munición. Cal, madera y toda clase de artesanos.

- ¡Espero que haya alguien defendiendo la ciudad, si no, sería muy aburrido!

- Hace unos pocos meses reconocimos la ciudad, todavía habíagente en ella y mucha en los alrededores. ¡Es bonita la mezquita de Melilla! Nos confundieron con mercaderes, íbamos disfrazados. Pedro, el contable
de Medina Sidonia, apunta cualquier dato que pueda ser provechoso. Mi compañero, el capitán Martín Galindo está preocupado, dice que todo está rodeado de “moros alárabes y que antes será carnicería de nuestra gente que población de cristianos”.

- Intento tranquilizarle, le recuerdo que hemos participado en las conquistas de Almería, Málaga y Granada, y que Ramiro López nos prestará su invento de “falso amurallamiento”, idea que leyó en las coplas de Jorge
Manrique.

- Se nos acercan pobladores de Malila y nos preguntan que: ¿Cuándo van a venir los castellanos? Nos hacemos los distraídos y preguntamos que dónde han oído semejante dislate. Nos cuentan que hace no mucho vino un capitán castellano (debían estarse refiriendo al chiflado de Hernando de Zafra), que prometió dinero y tierras en la antigua Al-Andalus a aquellos que decidieran entregar Malila al Rey Católico._

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¡Maldito sea ese viejo chiflado de Zafra!, es así cómo se enteraron los malilíes (melillenses), de que íbamos a venir a cumplir lo pactado en Tordesillas en 1494. Todo esto complicará las cosas. Martín Galindo ya dice que enviará un informe negativo al Rey Católico. A Pedro le da igual, él desea gloria y cuanto mayor sea la empresa, más abultada será la factura que pasará al Rey. ¡Nos va a cobrar hasta los clavos!

- Tras pasar toda la tarde reconociendo la zona de Malila, decidimos quitarnos el polvo y la suciedad en uno de los muchos baños de esta ciudad. Es una de las cosas que tiene, más bien pocas. En el hamman (baño) un
antiguo residente de Garnata (Granada), que llegó a Cazaza con Boabdil, nos cuenta cómo acabó el intento de compra de la ciudad por parte del viejo zorro de Zafra.

Todo fue descubierto Los alcaides traidores y sus familias habían dado referencia de cómo tomar la ciudad y dónde eran sus defensas más débiles. También refirieron cual era el mejor desembarcadero. Al parecer uno de los que iba con ellos se enteró de toda la maquinación y lo relató al Rey de Fes, que vino hasta Malila con una pequeña escolta y decidió expulsarlos de la ciudad, tras matar a alguno de los conjurados. Pero también se enteró de la firme decisión de los castellanos de conquistar la villa y de la poderosa flota que pensaban enviar a apoderarse de la ciudad.

Desde ese momento sus habitantes vivieron en un temor constante y todos sospechaban de todos, pues seguían creyendo que había traidores entre sus filas, pero todos daban ya la conquista como segura.

Todos estos datos y esta inspección fue de gran provecho, pero pensamos que debíamos cambiar los planes y hacer la flota más grande. Ahora había que convencer al Rey y sobre todo, a la Reina Isabel. ¿Quién podrá
convencerla de que le quite sus barcos al engreído de Colón?.

El Faro de Melilla / 18 de septiembre de 2009 / Enrique Delgado

Una frase para la inmortalidad (III)

•Septiembre 16, 2009 • Dejar un comentario

- “Todo hombre paga su grandeza con muchas pequeñeces, su victoria con muchas derrotas, su riqueza con múltiples quiebras”.
Giovanni Papini

- “Si quieres que te sigan las mujeres, ponte delante”.
Francisco de Quevedo y Villegas

- “Perdona siempre a tu enemigo. No hay nada que le enfurezca más”.
Oscar Wilde

- “Se necesitan dos años para aprender a hablar y sesenta para aprender a callar”.
Ernest Hemingway

- “No existe nada bueno ni malo; es el pensamiento humano el que lo hace aparecer todo así”.
William Shakespeare

Cementerio

- “La guerra vuelve estúpido al vencedor y rencoroso al vencido”
Friedrich Nietzche

- “Las armas se deben reservar para el último lugar, donde y cuando los otros medios no basten”.
Nicolás Maquiavelo

- “Ten tus ojos bién abiertos antes del matrimonio; y medio cerrados después de él”.
Benjamin Franklin

- “Con la moral corregimos los errores de nuestros instintos y con el amor corregimos los errores de nuestra moral”
José Ortega y Gasset

El Día que nunca fue de Melilla. 17 de septiembre

•Septiembre 13, 2009 • Dejar un comentario

El mejor argumento para no considerar al 17 de septiembre como día de Melilla es decir que jamás ha sido considerado como tal, en ninguna época histórica de los largos 5 siglos de historia española de nuestra ciudad. El 17 de septiembre no ha significado nada en la historia de Melilla.

Es sólo una oscura efeméride militar perdida en la noche de los tiempos.

Ninguna celebración, ninguna conmemoración relacionada con ese día se encuentra en los anales de la historia melillense, ni en libros, ni en hemerotecas. Como máximo se localizará una misa de acción de gracias o a veces ni siquiera eso.

Entre otras cosas porque nada es seguro, ni la llegada a las costas africanas de los soldados de Medina Sidonia en la fecha pretendida, ni que desembarcaran en una sola noche (algo ya refutado por análisis históricos recientes), ni siquiera que llegaran a Melilla en 1497 (lo más probable es que lo hicieran en 1496), y mucho menos que Pedro de Estopiñán, un contable, dirigiera una expedición militar y fuera el primer alcalde de Melilla. No existe un solo documento firmado por Pedro de Estopiñán como alcalde de Melilla o relacionado con la conquista. Ni en Melilla ni en los Archivos Ducales de la Casa de Medina Sidonia.

Con los acontecimientos históricos ocurre a veces una extraña paradoja y es que lo que en un principio es un acontecimiento difuso se va convirtiendo en más nítido con el paso del tiempo, de modo que pasados cinco siglos, es posible asegurar que Pedro de Estopiñán estuvo en Melilla, que la ciudad estaba absolutamente abandonada, y que una flota de al menos 30 barcos, cargados con 5000 hombres (soldados, artesanos, albañiles), caballos, munición de guerra, cañones, cal, madera, víveres, armas, ladrillos, desembarcaron en perfecto orden, uno tras de otro, de noche, sin que nadie de los alrededores se diera cuenta, en “La ensenada de Los Galápagos”.

Todo un prodigio que aun hoy es imposible de llevar a cabo en nuestra ultramoderna “Estación Marítima” en donde no se ha conseguido siquiera que dos barcos atracaran a la vez.

El 17 o el invento de Amalio Jiménez
Entre 1496 y 1860 nadie tuvo un respiro para celebrar el día de Melilla. En los cuatro primeros siglos de historia de nuestra ciudad, las condiciones de vida fueron tan hostiles, tan infrahumanas, que si alguien rememoraba esa fecha era para maldecirla. Hay al menos 10 ocasiones históricas en las que la ciudad estuvo a punto de ser reconquistada por el Reino de Fez y al menos una en la que los pocos y atormentados españoles, comandados por un clérigo, estuvieron a punto de rendir la ciudad y poner fin a la pesadilla de la ciudad presidio. En esos 400 primeros años nadie celebró jamás el 17 de septiembre.

Tras los acuerdos con Marruecos en 1860, los melillenses estaban tan felices de poder pasar al fin de lo que hoy es la plaza de España, y pisar la zona del Parque Hernández sin que les pegasen un tiro, que nadie reparaba en que todo se había iniciado en una fría noche de septiembre, probablemente “con viento de levante”.

El mito de la “rex nullius” (la tierra de nadie) y la historia española se fraguó con el franquismo, siendo su artífice el alcalde franquista Mir Berlanga, pero siempre con posterioridad a la independencia de Marruecos en 1956.
Francisco Mir Berlanga se inventó todo, el mito de la conquista, la definición de la fecha, la cronología de alcaides de Melilla con Pedro de Estopiñán abriendo la lista. Lo que no cuadraba dentro de la historia española se eliminaba. La desaparición cuasi absoluta de restos y antecedentes árabes y amazighs de la ciudad de Melilla se dio entre 1956 y 1970.

Aun así, en este periodo tampoco se declaró festivo el 17 de septiembre, aunque ya obviamente sí se conmemoraba la efeméride. En esta etapa histórica era más conmemorativos el cumpleaños del Generalísimo o el aniversario de su exaltación a la jefatura del Estado.

En los inicios de la etapa democrática quedaba apenas un resto festivo, con reparto de bocadillos y refrescos en la plaza de España, que fueron definitivamente eliminados con el alcalde socialista Gonzalo Hernández.
Sin embargo, a mediados de los ochenta resurge el PNEM (Partido Nacionalista de Melilla) con el comediante Amalio Jiménez como presidente y empieza a organizar “la noche de la luces”, que a modo de cofradía religiosa, se congregaban en las cuestas de La Alcazaba con velones y cirios encendidos y vino, permanecían en vigilia conmemorativa durante toda la noche del 17 de septiembre.

Las elecciones de 1991 otorgaron al PNEM la llave de la gobernabilidad y exigieron en el pacto, que se instaurara el 17 de septiembre como día de Melilla. Este y no otro es el origen de la celebración, milenaria y antiquísima como el mundo, de tan magna efeméride.

PD: Como ejercicio propongo el análisis de la hemeroteca del 17 de septiembre entre 1993 y 1997. Con la Unión del Pueblo Melillense boicoteando permanentemente la efeméride y reventando la más importante de todas, la del V Centenario, que celebró Ignacio Velázquez en absoluta soledad. Son curiosas las declaraciones de la UPM de entonces sobre Mariano Rajoy, único ministro presente: “Sólo nos mandan a un ministro de 2ª fila”.

El Faro / 13 de septiembre de 2009 / Enrique Delgado

Y el niño vio la Teniente O’Neil

•Agosto 28, 2009 • Dejar un comentario

Si tuviésemos tiempo y ganas para ir anotando todas las gansadas y necedades que se van diciendo por ahí, al cabo de pocas semanas se podría escribir una colección completa que pasaría a los anales absurdos de la historia.

 

La última, de momento, viene de un patriótico niño que está deseoso de servir a su país y enrolarse en el ejército. Sólo un obstáculo se lo impide, o al menos eso dice él, su linda y cuidada melena. Su vocación por entrar al Ejército es alta pero no tanto como la devoción a su pelo y pone de condición sine quanum que no tenga que cortarse su lucida y hermosa pelambrera.

 

No sé si el muchacho, impregnado por la visión en su infancia de las películas de Rambo, quiere emular al héroe americano, ya que, si bien el personaje interpretado por Sylvester Stallone no tenía una ondeada y cuidada cabellera como el caso que nos ocupa, también lucía su melenita.

 

Para tal petición, cual paladín de la justicia y la equidad entre sexos, enarbola la bandera de la igualdad. Si las mujeres que se incorporan al Ejército español no tienen que cortarse el pelo, porqué debe hacerlo él, más aún si tenemos en cuenta que, seguramente, con su espectacular melena, sería la envidia de todo el pelotón.

 

Es más, siguiendo con esta línea argumental, cabría preguntarse porqué los profesionales de la Guardia Civil, que a la sazón también es un cuerpo militar, no pueden lucir largas melenas, incluso largas y trenzadas barbas –a las mujeres tampoco se les obliga a afeitarse y no me sean retrógrados y machistas y me vengan con que ellas no lo necesitan. Si ellas no tienen que afeitarse, los hombres tampoco, faltaría más-.

 

Y si los agentes de la Guardia Civil pueden lucir look a lo heavy metal, los agentes del Cuerpo Nacional de Policía no van a ser menos, y los de la Policía Local tampoco. Hay que adaptarse a los nuevos tiempos y darle una pincelada pelona, ¿no les parece?

 

Hay que reconocer que una propuesta tan cerebral como la de este chaval no se le habría ocurrido a cualquiera, quizá ni siquiera al portavoz del Gobierno local, Daniel Conesa, a pesar de ser una de las cabezas más brillantes de Melilla, sin ánimo de que parezca que le estoy tomando el pelo.

 

Sólo un problema, ya saben que en la realidad cotidiana se suele cortar -nunca mejor dicho- por lo sano y se tira por lo racional. Si tenemos en cuenta que la medida de que nuestros soldados lleven el cabello corto es por cuestiones prácticas e higiénicas, por aquello de que se presupone que pueden entrar en conflicto y pasarse días, por ejemplo, en una zona boscosa o selvática, si llevamos al extremo lo de la igualdad, ¿qué pasaría?

 

Pues que, teniendo en cuenta que el porcentaje de mujeres en nuestro ejército ronda el 15%, seguramente no se optaría por dejar que el 85% restante se dejase melena, sino que se optaría por una solución salomónica. ¿Está planteando este mozalbete que a las mujeres se les corte el pelo al cero? Llegados a este punto, una se pregunta si realmente la película que le ha impactado a este niño no sería la de la Teniente O´Neil.

 

 

Latifa Assbaa Kaddouri

Publicado en ‘El Faro’ y en ‘Melilla Hoy’ / 28 de agosto 2009 

Empieza la Semana más Grande de Bilbao

•Agosto 15, 2009 • Dejar un comentario

Hoy sábado 15 de agosto da el pistoletazo de salida a la Semana Grande de Bilbao o Aste Nagusia. 9 días de fiesta, conciertos, diversión y de juerga a los que los bilbotarras y todos los bizkainos nos sumamos.

9 días en los que no hay cansancio que valga y en el que cualquier excusa es buena para tirarse a la calle y retrasar la vuelta a casa.

9 días en los que volver a ver a amigos y en los que conocer gente nueva.

9 días en los que Bilbao, nuestro querido botxo, a que los vascos humildemente llamamos la capital del mundo, se convierte en un maremágnum de gente llegados de todos los rincones del país y se funden con un sólo objetivo, disfrutar de la fiesta y de la diversión.

Que dé comienzo la Semana más Grande de la ciudad más grande del mundo. DISFRUTAD!  

astenagusia2009